Sólo unas líneas para felicitar al Tibu por haber alcanzado las 100,000 visitas a su blog, el muy conocido Madruguemos al Tibu. Blog que se convirtió en uno de mis favoritos desde sus primeros posts y en el que luego pude escribir algunos textos gracias a la invitación del propio Tibu para hacerlo. De aquellos primeros intentos salió la idea de lo que hoy es Memorias en kbps, el cual no existiría de no haber sido por Madruguemos al Tibu. Este es también el blog que publicó los dos primeros demos de mi banda Decisión Final y es otro motivo más para tenerle un aprecio especial.
Reitero mis felicitaciones para el Tibu por el logro alcanzado y los mejores deseos para lo que vendrá en el futuro.
Chino Jarkor
31 de julio de 2008
30 de julio de 2008
Iron Maiden - The Number Of The Beast

Una de aquellas mañanas interminables de colegio me enteré que Guerrero y sus amigos metaleros planeaban formar parte de la próxima actuación escolar. Bastante confundido me pregunté qué podrían hacer un grupo de pelucones en esa actuación tomando en cuenta que esta siempre se caracterizó por presentar actos relacionados al arte y que mostraran las cualidades artísticas de los alumnos. Así no era raro ver un fragmento de alguna obra teatral, una pieza de música clásica con mi compañera Guiselle al piano, un sketch humorístico o algún baile tradicional peruano.
Con esa curiosidad me acerqué a ellos durante un recreo, ante mi pregunta Guerrero confirmó que serían parte de la siguiente actuación, al insistir por más detalles recibí como respuesta un gesto serio y amenazador por parte de la mayoría de ellos. Guerrero me dijo que era un secreto y que tratarían de mantenerlo así hasta el día mismo de la actuación. Con el pasar de los días las ganas por descubrir el secreto de los metaleros se hizo general. Lo único que sabíamos era que ya habían obtenido el permiso de el coordinador general y que disponían de todas las facilidades que el colegio les podría brindar. Para hacer todo más misterioso aún los metaleros decidieron no ensayar su acto en el colegio, lo que nos quitó la única posibilidad de enterarnos de qué se trataba.
Llegado el día esperado pasamos todos al auditorio principal, los compañeros de mi salón que iban a participar del acto abandonaron las clases minutos antes para poder alistarse. Mientras hacíamos todos ordenadamente el ingreso pude ver a Gino y a Guerrero corriendo hacia la puerta por donde los actores ingresaban a la parte lateral del escenario, Gino tenía puesta su camiseta de Death y Guerrero su clásico chaleco de jean adornado con parches, ambos llevaban guitarras eléctricas hechas de cartón en las manos. Una vez terminados los actos preliminares la alumna que fungía de presentadora anuncia muy alegremente un “número musical”.
Se apagaron las luces y se abrió el telón, tras unos segundos de silencio se empezó a escuchar una música que reconocí como el tema de la película La profecía, una alumna entró en escena fingiendo ser perseguida por algo o alguien que no podíamos ver, gritaba pidiendo auxilio mientras la música y los cantos gregorianos se hacían más fuertes, luego hizo su aparición un personaje vestido de monje con la capucha del traje cubriendole la cabeza, la perseguida cayó a los pies del monje y mientras se aferraba a él le imploraba por ayuda. Este permanecía inmóvil con los brazos cruzados dentro de las mangas de su traje, la música cambia y el intro de The number of the beast se escuchó por los parlantes y mientras la voz recitaba Revelaciones 13:18 el monje hacía los gestos de ser él el recitador, cuando se escuchó la parte final este se quitó la capucha dejando ver una máscara monstruosa causando el grito y la posterior huída de la chica.
Empieza la canción y un cambio de luces deja ver el fondo de la escenografia que era el rostro enorme del diablo y recordé que esa escenografia se había usado para una actuación en la que un grupo de alumnos bailó la diablada de Puno e iniciaban su baile saliendo por la boca del diablo, esta vez eran los metaleros saliendo por la misma boca con sus guitarras de cartón, provistos de pelucas que hacían sus cabelleras aún más largas nos era dificil identificarlos desde las butacas. Una batería armada con instrumentos de percusión de la banda se ubicaba en la parte alta del escenario. Los metaleros saltaban y corrían por todo el escenario, uno de ellos se arrodilló para “ejecutar” los solos de Adrian Smith y Dave Murray. Casi para el final de la canción hacen su ingreso al escenario media docena de personajes que más parecían salidos de un vídeo de Thriller que de uno de Iron Maiden, con las ropas hechas tirones y maquillaje incluído se paseaban entre los músicos como zombies, pensé que eso iba a ser todo todo lo que vería cuando se abre una puerta en el piso del escenario y del foso emergió mi amigo Carlos con una botella en la mano y una antorcha encendida en la otra, bebió un trago de la botella y luego comenzó a escupir fuego iluminando la oscuridad del escenario, lo hizo unas cuatro veces antes que la cancion terminara, las luces se apagaron y un tenue olor a combustible quemado se sintió en el auditorio.
El telón se cerró de manera abrupta y se pudo oír la voz del coordinador increpando de manera enérgica a alguien tras bambalinas. Al encenderse las luces busqué con la mirada la cara del pastor del colegio quien con una sonrisa nerviosa parecía preguntarse quién pudo haber autorizado acto de tal tipo, me imagino que el coordinador, aún en el escenario, se preguntaba a su vez quién pudo haber autorizado a mi amigo Carlos a salir de lanzallamas humano.
Chino.
Con esa curiosidad me acerqué a ellos durante un recreo, ante mi pregunta Guerrero confirmó que serían parte de la siguiente actuación, al insistir por más detalles recibí como respuesta un gesto serio y amenazador por parte de la mayoría de ellos. Guerrero me dijo que era un secreto y que tratarían de mantenerlo así hasta el día mismo de la actuación. Con el pasar de los días las ganas por descubrir el secreto de los metaleros se hizo general. Lo único que sabíamos era que ya habían obtenido el permiso de el coordinador general y que disponían de todas las facilidades que el colegio les podría brindar. Para hacer todo más misterioso aún los metaleros decidieron no ensayar su acto en el colegio, lo que nos quitó la única posibilidad de enterarnos de qué se trataba.
Llegado el día esperado pasamos todos al auditorio principal, los compañeros de mi salón que iban a participar del acto abandonaron las clases minutos antes para poder alistarse. Mientras hacíamos todos ordenadamente el ingreso pude ver a Gino y a Guerrero corriendo hacia la puerta por donde los actores ingresaban a la parte lateral del escenario, Gino tenía puesta su camiseta de Death y Guerrero su clásico chaleco de jean adornado con parches, ambos llevaban guitarras eléctricas hechas de cartón en las manos. Una vez terminados los actos preliminares la alumna que fungía de presentadora anuncia muy alegremente un “número musical”.
Se apagaron las luces y se abrió el telón, tras unos segundos de silencio se empezó a escuchar una música que reconocí como el tema de la película La profecía, una alumna entró en escena fingiendo ser perseguida por algo o alguien que no podíamos ver, gritaba pidiendo auxilio mientras la música y los cantos gregorianos se hacían más fuertes, luego hizo su aparición un personaje vestido de monje con la capucha del traje cubriendole la cabeza, la perseguida cayó a los pies del monje y mientras se aferraba a él le imploraba por ayuda. Este permanecía inmóvil con los brazos cruzados dentro de las mangas de su traje, la música cambia y el intro de The number of the beast se escuchó por los parlantes y mientras la voz recitaba Revelaciones 13:18 el monje hacía los gestos de ser él el recitador, cuando se escuchó la parte final este se quitó la capucha dejando ver una máscara monstruosa causando el grito y la posterior huída de la chica.
Empieza la canción y un cambio de luces deja ver el fondo de la escenografia que era el rostro enorme del diablo y recordé que esa escenografia se había usado para una actuación en la que un grupo de alumnos bailó la diablada de Puno e iniciaban su baile saliendo por la boca del diablo, esta vez eran los metaleros saliendo por la misma boca con sus guitarras de cartón, provistos de pelucas que hacían sus cabelleras aún más largas nos era dificil identificarlos desde las butacas. Una batería armada con instrumentos de percusión de la banda se ubicaba en la parte alta del escenario. Los metaleros saltaban y corrían por todo el escenario, uno de ellos se arrodilló para “ejecutar” los solos de Adrian Smith y Dave Murray. Casi para el final de la canción hacen su ingreso al escenario media docena de personajes que más parecían salidos de un vídeo de Thriller que de uno de Iron Maiden, con las ropas hechas tirones y maquillaje incluído se paseaban entre los músicos como zombies, pensé que eso iba a ser todo todo lo que vería cuando se abre una puerta en el piso del escenario y del foso emergió mi amigo Carlos con una botella en la mano y una antorcha encendida en la otra, bebió un trago de la botella y luego comenzó a escupir fuego iluminando la oscuridad del escenario, lo hizo unas cuatro veces antes que la cancion terminara, las luces se apagaron y un tenue olor a combustible quemado se sintió en el auditorio.
El telón se cerró de manera abrupta y se pudo oír la voz del coordinador increpando de manera enérgica a alguien tras bambalinas. Al encenderse las luces busqué con la mirada la cara del pastor del colegio quien con una sonrisa nerviosa parecía preguntarse quién pudo haber autorizado acto de tal tipo, me imagino que el coordinador, aún en el escenario, se preguntaba a su vez quién pudo haber autorizado a mi amigo Carlos a salir de lanzallamas humano.
Chino.
Click aquí para bajar archivo de audio
24 de julio de 2008
Metallica - Ride the Lightning

Guerrero era el apellido perfecto para el estudiante más metalero de mi colegio. Un tipo alto y de cabellera tan larga como el colegio le permitía. Recuerdo cuando me lo cruzaba por el Callao durante los meses de vacaciones y lo veía luciendo una gran melena aprovechando el no tener que someterse a las reglas estrictas de mi colegio.
El era de mi edad y debió haberse graduado siendo parte de mi promoción pero repitió algún grado de primaria y otro más de secundaria lo que lo puso dos promociones detrás de la mía. Sus problemas de conducta eran conocidos por todos, andaba siempre metido en problemas y era castigado muy a menudo con suspensiones.
Debido a la diferencia de edad que existía con sus compañeros de clase Guerrero se hizo merecedor al mote de “Tío”, el “Tío” Guerrero para todos. Luego obtendría algunos otros apodos más relacionados con su aspecto personal y el descuido de este. Un fuerte cuadro de acné y el desaliño de su vestir eran motivo de burla principalmente de su entorno metalero. No cualquiera se podía jugar con él de esa manera, Guerrero y los demás metaleros eran un grupo que inspiraba cierto temor en el resto del alumnado, por su imagen pero sobretodo por su agresividad. Guerrero mostraba a veces un lado no tan atemorizante, como cuando era atacado por sus pequeños compañeros de aula quienes de manera infantil lo molestaban tratando de llamar su atención hasta que el cogía a dos o tres a la vez mientras se defendía del resto cual Gulliver en lucha contra los liliputienses, una escena casi paternal.
Propietario de una colección inmensa de cassettes, no había banda de metal que Guerrero no tuviera. Gracias a una grabadora de doble cassettera el copiaba cualquier cassette de este estilo que cayera en sus manos sin importar la calidad de sonido de grabación o sin respetar el orden del tracklist. Muy pocos de los cassettes que me prestó sonaban bien, descifrar el nombre o el orden de las canciones era otro problema. Guerrero había desarrollado una caligrafía especial fusionando caracteres de todos los logos de bandas de metal tratando de darle una imagen original a sus cassettes logrando únicamente hacer la información del álbum ilegible
Un día me preguntó si ya había escuchado el último disco de Metallica, el Ride the lightning, respondí que nunca había oído a Metallica y mi respuesta lo debió haber ofendido ya que prácticamente me conminó a que le diera un cassette en blanco lo más pronto posible. Metallica era un nombre que había escuchado mencionar bastante y la posibilidad de obtener un álbum, o al menos una copia, de ellos me interesó. Igual tenía dudas sobre cómo sonaría ese cassette, Guerrero me aseguró que sonaba bien, que su copia fue grabada de un vinilo importado y en cinta de cromo. Mi última petición fue que escribiera los nombres de las canciones en un papel aparte así podría yo utilizar el carton original del cassette para escribirlos con mi propia letra.
Cuando estuvo listo Guerrero me entregó el cassette y el pedazo de una hoja de cuaderno con la información del mismo, me dijo que el Ride the lightning duraba menos de una hora y que completó el cassette con unas canciones de un grupo nuevo llamado Anthrax. Fight fire with fire tenía el ritmo de batería más rápido que hubiera escuchado jamás y me quedé enganchado repitiéndola una y otra vez hasta que pude pasar al siguiente track. Tiempo despues entendí el por qué ese tema y su velocidad causaron tal impresión en mí, Metallica tenía esa influencia de las bandas de hardcore y punk que yo admiraría años luego. La grabación de Guerrero sonaba bastante bien afortunadamente y ese cassette lo conservé por largo tiempo. En cuanto a Anthrax tuvieron que pasar algunos años para que realmente fueran de mi agrado, primero disfruté de aquel proyecto paralelo de Ian y Benante que se convertió en mi grupo favorito de thrashcore.
El siguiente archivo de audio contiene el Ride the lightning, segundo álbum de la banda Metallica editado en Julio del 84 por Megaforce Records, la legendaria discográfica que creyó en ellos desde sus inicios, y luego reeditada el mismo año por Elektra.
Chino.
Click aquí para bajar archivo de audio
16 de julio de 2008
The Rolling Stones - Still Life

Nunca me gustaron los Rolling Stones, me prestaron y escuché el Rewind, el Tattoo you y el Undercover pero nunca llegué a conectarme con su música. No necesariamente porque me gustaran más los Beatles, los escuché sin el menor prejuicio y con muchas recomendaciones de mis amigos tratando de no dejarme influenciar por aquello de que si te gustaban los unos no te gustaban los otros, igual no me llegaron a cautivar. De aquellos años escolares en que escuché por primera vez a los Stones este recuerdo me viene a la memoria.
Junto a mis compañeros nos comenzamos a dar cuenta de cierta situación que se empezó a dar en los recreos, las chicas de mi clase ahora salían raudas al sonido del timbre para juntarse con los alumnos de grados superiores. Mis amigas regresaban luego de los recreos cuchicheando entre ellas de manera misteriosa. Conforme se iban conociendo más se comenzaron a juntar en parejas para conversar en los recreos.
Una de esas parejas la conformaban mi amiga Roxana y un muchacho llamado Andrés, el era tres promociones mayores a la nuestra. Por lo que nos pudimos enterar él tenía cierto interés en ella y no desperdiciaba un sólo recreo sin tratar de conquistarla. A Andrés yo lo había visto varias veces caminando por el colegio con long plays bajo el brazo. En uno de esos recreos en que Andrés afanaba a Roxana pude divisar a lo lejos que él le mostraba un grupo de discos 45. Inventé una pregunta para Roxana como pretexto para acercarme a ellos, una vez allí le pedí a Andrés poder ver sus discos, estos eran en su mayoría de rock clásico, ninguno llamó mi atención hasta que el fuerte color amarillo de una etiqueta lo logró, el distintivo logo de la lengua estaba en un costado. El lado B era el tema Silver train que no conocía pero al ver el lado opuesto encontré en el lado A la canción Angie y pensé que encajaría perfectamente en un compilado de lentos en inglés que estaba armando.
Le pedí a Andrés que me lo prestara para poder grabar Angie en un cassette rechazando mi pedido rápidamente para luego comentar que ese 45 era importado y que era muy preciado para él al ser un fan de los Stones. No insistí más al no tener confianza con él pero Roxana era muy amiga mía y con un sólo mohín coqueto lo hizo cambiar de parecer. Regresé a mi salón y metí el 45 en mi mochila. Aquel día después de clases la 13, el bus que me llevaba a la casa de mi abuela, pasó más llena que de costumbre, fue muy dificil abrirme paso entre la gente para pasar de la puerta delantera hasta la de bajada en aquel bus acoplado de la Enatru. Una vez en la casa de mi abuela abrí la mochila para sacar el disco cuando para sorpresa mía este estaba partido en dos pedazos, en algún momento de mi lucha con los demás pasajeros del bus mi mochila se vió aplastada y con ella el 45.
No le conté nada a Roxana y cada vez que me cruzaba con Andrés le decía que aún no grababa la canción por falta de tiempo, o de cassette, o cualquier otra excusa que se me ocurría darle. A él no parecía importarle mucho ya que su atención estaba centrada en Roxana, pensé que inclusive había olvidado que yo tenía su 45, o los pedazos de el. Luego me enteré que Roxana había rechazado las pretensiones de Andrés para convertirse en su enamorado, ya no se les veía más juntos en los recreos. Esto ocasionó el repentino recuerdo del préstamo del 45 y desde ese momento Andrés se acercaba inclusive hasta mi propio salón buscándome para reclamar la devolución del disco. No teniendo como reponer la pérdida de un disco importado me dediqué a esconderme de él todo el tiempo posible con la ayuda de mis amigos quienes siempre lo mandaban al desvío cada vez que preguntaba por mí. Así transcurrieron las semanas hasta que Andrés tuvo que haberse resignado al rechazo de mi amiga y quizás también a la pérdida del 45 de Angie.
El siguiente archivo de audio corresponde al álbum Still life de los Rolling Stones editado en 1982, que no contiene el tema Angie y el único que tuve de los Stones en mi colección.
Chino.
Click aquí para bajar archivo de audio
9 de julio de 2008
El Gran Combo - Grandes Exitos

De Enrique no sería suficiente sólo decir que es el admirador más grande que conozco de El Gran Combo. Existen muchas cosas más que vienen a mi mente al recordar a mi entrañable amigo.
Enrique era un fanático empedernido del fútbol, el cual practicaba siempre que tenía la oportunidad con gran entusiasmo. Mal perdedor, Enrique solía enojarse mucho en el campo de juego cuando las cosas no iban bien con su equipo, él sólo pensaba en ganar y era tanta su obsesión por el triunfo que cuando este no era alcanzado podía inclusive llegar hasta las lágrimas, como aquella vez en que el equipo de mi promoción perdió un encuentro en las olimpiadas internas y Enrique no pudo contener el llanto para burla de mis demás compañeros. En otra ocasión nos demostró hasta que punto el fútbol era parte de sus pensamientos cuando al estar sufriendo de una fiebre muy alta aún en su delirio Enrique se sentía en la cancha. “La misma jugada de adelante es la jugada de atrás” dijo medio inconsciente para sorpresa de todos los que allí estábamos con él en aquella Vendimia del ‘86.
Enrique también era hincha, el más acérrimo del Sport Boys de toda mi promoción, el que incitaba a entonar los cánticos de la barra y que cantábamos con él mas que nada por un sentimiento de identificación con el Callao. Es ese mismo sentimiento chalaco el que quizás volvió al Boys el segundo club favorito para muchos de nosotros que hinchábamos por clubes de Lima. Inolvidable aquel campeonato del ’84 en que el primer puerto se convirtió en una interminable fiesta y que Enrique seguía comentando varios meses, e inclusive años, después.
Como olvidar el apodo de Pepito que recayó en él citando el triste caso de un niño con hidrocefalia en los 80’s y haciendo obvia referencia al tamaño de la cabeza de Enrique, merecedor indiscutible del título de cabezón y que él aceptaba hasta con orgullo a veces. Por algunos años mi libreta electoral consignó la dirección de su casa en la Avenida Buenos Aires de donde mi padre me iba a sacar temprano por la mañana después de alguna ausencia mía por toda la noche, él sabía donde encontrarme y por eso se estacionaba en la puerta de la casa de Enrique y se ponía a tocar la bocina del carro hasta que lograba despertarnos a mí y a mis demás amigos del colegio de alguna borrachera de la noche anterior. Para cuando llegó el momento de sacar la libreta electoral mi familia ya se había mudado, y yo con ella, fuera del Callao a pesar de mi férrea oposición a dejar mi barrio querido, fue entonces que Enrique me ofreció tomar la dirección de su casa para registrarme en el JNE y seguir siendo un residente de la provincia constitucional, así me veía obligado a regresar al Callao y encontrarme con todos mis amigos en los días de votación.
Enrique siempre admiró a El Gran Combo, cantaba sus canciones todo el tiempo o parafraseaba alguna letra del grupo para aplicarla a determinada situación, se sabía el nombre de los cantantes y hasta las coreografías de estos para algunas canciones. Si bien es cierto la salsa se escuchó siempre en las fiestas de mi promoción puedo responsabilizar directamente a Enrique por el gusto que yo haya podido desarrollar por la universidad de la salsa. El tenía familiares viviendo en Venezuela y creo que de allí le mandaron aquel cassette de los 20 años de El Gran Combo con Rafael Ithier y su piano en la portada que recuerdo era parte de su colección.
Hoy, a pesar del tiempo y la distancia, es imposible para mí escuchar las voces de Charlie, Jerry y el “Papo” Rosario e imaginarlos en un escenario haciendo sus coreografías sin que automáticamente aparezca por añadidura la imagen de Enrique en primera fila imitando sus pasos.
El siguiente archivo de audio contiene los temas más conocidos de El Gran Combo de Puerto Rico que recopilé de manera personal de los álbumes de mi colección.
Chino.
Enrique era un fanático empedernido del fútbol, el cual practicaba siempre que tenía la oportunidad con gran entusiasmo. Mal perdedor, Enrique solía enojarse mucho en el campo de juego cuando las cosas no iban bien con su equipo, él sólo pensaba en ganar y era tanta su obsesión por el triunfo que cuando este no era alcanzado podía inclusive llegar hasta las lágrimas, como aquella vez en que el equipo de mi promoción perdió un encuentro en las olimpiadas internas y Enrique no pudo contener el llanto para burla de mis demás compañeros. En otra ocasión nos demostró hasta que punto el fútbol era parte de sus pensamientos cuando al estar sufriendo de una fiebre muy alta aún en su delirio Enrique se sentía en la cancha. “La misma jugada de adelante es la jugada de atrás” dijo medio inconsciente para sorpresa de todos los que allí estábamos con él en aquella Vendimia del ‘86.
Enrique también era hincha, el más acérrimo del Sport Boys de toda mi promoción, el que incitaba a entonar los cánticos de la barra y que cantábamos con él mas que nada por un sentimiento de identificación con el Callao. Es ese mismo sentimiento chalaco el que quizás volvió al Boys el segundo club favorito para muchos de nosotros que hinchábamos por clubes de Lima. Inolvidable aquel campeonato del ’84 en que el primer puerto se convirtió en una interminable fiesta y que Enrique seguía comentando varios meses, e inclusive años, después.
Como olvidar el apodo de Pepito que recayó en él citando el triste caso de un niño con hidrocefalia en los 80’s y haciendo obvia referencia al tamaño de la cabeza de Enrique, merecedor indiscutible del título de cabezón y que él aceptaba hasta con orgullo a veces. Por algunos años mi libreta electoral consignó la dirección de su casa en la Avenida Buenos Aires de donde mi padre me iba a sacar temprano por la mañana después de alguna ausencia mía por toda la noche, él sabía donde encontrarme y por eso se estacionaba en la puerta de la casa de Enrique y se ponía a tocar la bocina del carro hasta que lograba despertarnos a mí y a mis demás amigos del colegio de alguna borrachera de la noche anterior. Para cuando llegó el momento de sacar la libreta electoral mi familia ya se había mudado, y yo con ella, fuera del Callao a pesar de mi férrea oposición a dejar mi barrio querido, fue entonces que Enrique me ofreció tomar la dirección de su casa para registrarme en el JNE y seguir siendo un residente de la provincia constitucional, así me veía obligado a regresar al Callao y encontrarme con todos mis amigos en los días de votación.
Enrique siempre admiró a El Gran Combo, cantaba sus canciones todo el tiempo o parafraseaba alguna letra del grupo para aplicarla a determinada situación, se sabía el nombre de los cantantes y hasta las coreografías de estos para algunas canciones. Si bien es cierto la salsa se escuchó siempre en las fiestas de mi promoción puedo responsabilizar directamente a Enrique por el gusto que yo haya podido desarrollar por la universidad de la salsa. El tenía familiares viviendo en Venezuela y creo que de allí le mandaron aquel cassette de los 20 años de El Gran Combo con Rafael Ithier y su piano en la portada que recuerdo era parte de su colección.
Hoy, a pesar del tiempo y la distancia, es imposible para mí escuchar las voces de Charlie, Jerry y el “Papo” Rosario e imaginarlos en un escenario haciendo sus coreografías sin que automáticamente aparezca por añadidura la imagen de Enrique en primera fila imitando sus pasos.
El siguiente archivo de audio contiene los temas más conocidos de El Gran Combo de Puerto Rico que recopilé de manera personal de los álbumes de mi colección.
Chino.
Click aquí para bajar archivo de audio
3 de julio de 2008
Iron Maiden - Maiden Japan

Iron Maiden era un nombre que yo ya identificaba como un grupo de metal a pesar de no haber escuchado ninguna grabación de ellos, a veces encontraba el nombre escrito en alguna pared o carpeta de mi colegio imitando las letras del logo original de seguro por obra de alguno de los metaleros de mi secundaria.
Es ése mismo logo el que capturó mi atención cierto día que me encontraba en la tienda de discos, el logo y la atemorizante imagen de Eddie blandiendo una espada de samurai, lo que sumado a algunos caracteres en kanji debieron haber activado algo en mis raíces asiáticas. Al leer el nombre por segunda vez caí en cuenta que era un juego de palabras entre el nombre del grupo y el hecho que las canciones de este disco fueran grabadas de un concierto en Japón. Los conocedores de la historia de la banda alegan que fue una manera de burlarse del clásico Made in Japan de Deep Purple también grabado en Japón.
Recuerdo que no me gustó mucho el hecho de tener que pagar el mismo precio de un lp por un mini-lp de 4 canciones pero la ilusión de tener mi primer vinilo de Maiden me terminó de convencer. Así fue como Running Free se convirtió en la primera cancion que escuché de la banda, la versión en vivo de dicha canción en este disco transmitía cierta fuerza que no encontré en la versión en estudio tiempo después, ni en las demás versiones en vivo con Bruce Dickinson.
Este mini-lp lo mostraba con orgullo a quien supiera o no de Iron Maiden, el arte de la carátula causaba en todos la misma curiosidad por el grupo y esto es sello inconfundible en la discografía de los ingleses, obra del artista Derek Riggs quien diera vida a Eddie, la mascota del grupo, y diseñara todas las carátulas de Iron Maiden en los 80’s. Las canciones del Maiden Japan también se convirtieron en las favoritas de mis amigos del barrio, me acuerdo que se las grabé a mi amigo Roberto quien también se hizo fanático de Maiden por este mini-Lp y quien solía poner el cassette que grabé para él a todo volumen en el stereo de su casa cuando sus padres no estaban y para tortura de sus hermanas.
Cuatro temas no eran suficientes, queríamos escuchar más de Maiden y debido al gusto desarrollado por este mini-lp nos propusimos encontrar, ya sea por intercambio o por compra, cualquier otro álbum de Iron Maiden. En lo personal fue el inicio de una búsqueda incansable por hacer de toda la discografía parte de mi colección lo cual conseguí justo en mi último año de secundaria con el Seventh Son Of A Seven Son, lanzado en el mismo año de mi graduación.
El siguiente archivo de audio contiene los 4 temas que presentaba el Maiden Japan en su versión original el cual fue editado para el mercado japonés en 1981. Las canciones de este disco fueron grabadas durante la gira del disco Killers a Japón el mismo año. Otro dato importante de este disco es que fue el último que Paul Di’Anno grabara con la banda ya que sería reemplazado por Bruce Dickinson en 1982 con el lanzamiento del Number Of The Beast. La edición venezolana presentó una carátula distinta simbolizando la salida de Di’Anno con su decapitación a manos de Eddie, dicha edición es considerada ahora pieza de colección. El Maiden Japan lo grabé en un cassette de 60 minutos y el tiempo restante lo completé con la grabación pirata de la presentación de Iron Maiden en Rock in Rio de 1985 que conseguí gracias a un intercambio, dicha grabación está también incluída en este archivo de audio.
Chino.
Click aquí para bajar archivo de audio
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

