28 de agosto de 2008

GIT - GIT


Llegaba a mi primer día de clases de secundaria cuando un compañero me avisó que de las tres secciones que formaban mi promoción la dirección había decidido fusionarnos en sólo dos. Corrí hacia el mural donde estaban colocadas las listas esperando encontrar mi nombre todavía en la misma sección que estuve por toda la primaria y por ende con los mismos compañeros. Afortunadamente así fue, al buscar mi nombre con el dedo índice por la lista me dí cuenta que había un nombre nuevo justo antes que el mío, nuestros apellidos compartían las mismas primeras dos letras y así fue como conocí a Milagros quien venía de la desaparecida sección a la mía.

Milagros era una chica muy alegre, siempre de buen humor y sonriendo lo que hacia ver sus ojos un poco rasgados cuando soltaba alguna carcajada. Ella era una chica de contextura gruesa, lo suficiente como para que el adjetivo de gorda en ella denote afecto y nunca ofensa. Milagros vivía en un distrito un poco alejado del Callao y mucho más residencial que éste, quizás por esto le costaba un poco al comienzo entender las bromas y jergas que la mayoría de los chalacos utilizábamos. Con el tiempo y la asociación con el resto de mis compañeros de sección esto fue superado un poco por ella.

Milagros era muy habladora y extrovertida, muy de ser amiga de todos. Nosotros tomamos confianza durante las clases de matemáticas en las que ella con Cecilia compartían una carpeta delante de la mía. Milagros no perdía oportunidad de voltear y conversar conmigo, a veces se tomaba la licencia de hacer bromas directamente al profesor de matemáticas pero sólo porque éste llevaba una clase un poco relajada. Con los demás profesores era una alumna bastante seria.

Ella gustaba mucho del rock y escuchaba bastante radio, la música era nuestro tema favorito de conversación, comentábamos también acerca de los pocos vídeos que se veían en la televisión nacional. Recuerdo que su radio favorita era Doble Nueve y no se perdía el programa del Chapu, sobretodo para oír los comerciales que éste, en modo de radioteatro, improvisaba para mencionar a los auspiciadores de la radio como zapatos Titu’s o los recordados Apache de gamuza, comerciales en los que a veces Pete The Beat hacía el papel de gringo con su marcado acento extranjero. Cada vez que el Chapu sacaba al aire algún nuevo comercial Milagros me preguntaba si ya lo había escuchado para si mi respuesta fuese negativa proceder a repetirme el comercial en su totalidad con esa manera particular de hablar que ella tenía y que sonaba mucho como los dj’s de la radio. Por esto era a veces imitada en tono de burla por algunos de mis compañeros con un hablar más de barrio.

Un día Milagros me preguntó:

“Chino, ¿Has escuchado en Doble Nueve una canción que dice…Hay señores poderosos y tienen un botón, si llegan a apretarlo…? ¿Sabes quién la canta?”

“Claro, Mila”, respondí. “Es GIT de Argentina y la canción se llama No lograrán distraerme….”

Me confesó luego que esa canción le gustaba mucho, a los dos días me volvió a hacer la misma pregunta y le volví a dar la misma respuesta, para esta vez alejarse cantando la canción. En clase de matemáticas Milagros también la cantaba y si el salón estaba en silencio la tarareaba muy suavemente. En ese momento me llamó profundamente la atención el hecho de que Milagros no cantara más “Splish, splash… la lluvia cae y cae”, canción que por alguna razón desconocida por todos ella cantaba sin cesar y hasta en los momentos menos esperados. La canción de GIT me parecía buena pero la música de los argentinos debía tener algo más para que haya causado ese efecto en ella.

Tiempo después GIT sonaba en todas las demás radios con “La calle es su lugar” y es ahí cuando decidí comprarme el cassette el cual recuerdo me gustó de principio a fin y convirtió a GIT en una de mis bandas favoritas de rock argentino de los 80’s y cuyas canciones siempre traen a Milagros a mi memoria.

El siguiente archivo de audio contiene el álbum auto titulado GIT editado en 1984 y que fuera producido por Charly García, para quien Guyot, Iturri y Toth tocaban como parte de su banda de músicos.

Chino.
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20 de agosto de 2008

Depeche Mode - Catching up with Depeche Mode

El hecho que motivó a Nicolás a escoger el cassette de Depeche Mode en nuestra primera visita a La Colmena fue la recomendación de sus primos que vivían en California y desde el momento en que oyó las canciones de Depeche se volvió un admirador de ellos.

Sus primos le mandaron después el Construction time again en un cassette grabado el cual cuidaba como si fuese de oro, no me lo quiso prestar ni para sacarle una copia, él mismo me hizo una de cada uno de sus cassettes de Depeche y me pidió que no los prestara o los hiciera material de intercambio tan fácilmente. A mí en lo personal el sonido de la banda me parecía interesante por el uso de sintetizadores y cajas de ritmo pero no era un estilo que me complaciera escuchar, la ausencia de guitarras era la principal razón. Las melodías contagiosas y sus coros pegajosos hacían su música muy buena para bailar pero jamás pude convencer a Nicolás de llevar un cassette de Depeche a alguna fiesta, segun él porque era un grupo caleta y quería que se mantuviera así.

En ese momento muy poca gente conocía o había oído a Depeche Mode, generalmente era la gente new wave los que sabían de la banda. Yo conocía a algunos new wavers, de aquellos con peinados inusuales, ropas oscuras y personalidades igual de sombrías. En ellos también sentí el mismo recelo que tenía Nicolás por evitar que la música del grupo se hiciera conocida, en general lo eran con todas las bandas que escuchaban. Le comenté a Nicolás que en las fiestas de la gente de mi promoción ya bailábamos al ritmo de Depeche debido a que algunos de mis compañeros escuchaban new wave pero esto no lo perturbó mucho.

Una tarde estábamos sentados en el patio de la casa de Nicolás conversando mientras la radio de fondo nos dejaba escuchar el ranking de Studio 92. El DJ de turno anuncia un nuevo ingreso en la lista de la radio, la canción “Vida nueva” por el grupo “Dapech mod” , el rostro de Nicolás cambió, la sonrisa que mostraba producto de nuestras bromas sólo unos minutos atrás desapareció y frunció el ceño en incomodidad, su grupo favorito estaba sonando en la radio. Mi única reacción fue reirme a más no poder burlándome de él, mis demás amigos hacían lo mismo mientras Nicolás maldecía a los programadores de dicha estación. Semanas después y debido a la receptividad de los oyentes ante el sonido de Depeche Mode otro tema de ellos hizo su ingreso al ranking, “No puedo obtener lo suficiente” o algo parecido dependiendo de la interpretación del DJ.

Una noche de sábado estábamos en la discoteca Reflejos con un grupo de amigos cuando las primeras notas de “Just can’t get enough” empezaron a sonar desatando la euforia de todos en la pista de baile. Mientras la gente repetía el coro de la canción Nicolás permanecía parado a un lado de la pista de baile mirando a todos con frustración. Luego me confesaría que aquel momento fue demasiado para él, escuchar Depeche Mode en un lugar de cuya selección musical nos burlábamos constantemente lo había hecho tomar una decisión, no volver a escuchar sus cassettes de Depeche y dejar de considerarse un admirador de la banda ya que según él ésta se había “pacharaqueado”.

Yo recién me volví un admirador de Depeche Mode en 1988 con el Music for the Masses, álbum que presté a Nicolas en un intento vano por que reconsidere su decisión acerca de la banda sin mucha suerte a pesar que le aseguré que las canciones de éste disco no las pasaban en ninguna radio limeña, al menos no en esas que a él le disgustaban tanto.

El siguiente archivo de audio contiene el Catching up with Depeche Mode, recopilación de temas y singles de sus 4 primeros álbumes que fuera lanzado sólo en edición para los Estados Unidos en 1985 tratando de hacer su ingreso en el mercado americano, objetivo que alcanzarían tiempo después vendiendo millones de discos y teniendo exitosas giras en territorio estadounidense.

Chino.

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13 de agosto de 2008

Siouxsie & TheBanshees - Once Upon A Time



Cierta vez, luego de una de nuestras acostumbradas incursiones a las discotiendas del centro de Lima, mi amigo Nicolás y yo decidimos matar un poco de tiempo caminando desde la Plaza San Martín hasta la Plaza Dos de Mayo donde tomaríamos los colectivos hacia el Callao.

El lado del Hotel Bolívar que daba a la avenida Colmena se veía copado de casas de cambio debido a su cercanía con el jirón Ocoña, cruzamos Camaná y en la siguiente cuadra nos encontramos con una sala de cine que pasaba películas para adultos, con curiosidad entramos para ver de qué se trataba. Nicolás y yo contemplábamos los afiches de las películas cuando se nos acercó un tipo para ofrecernos vivir una experiencia más real que la de las películas que allí se mostraban, solo había que acompañarlo a la vuelta de la esquina para conocer a sus amigas. Ignoramos su oferta, seguimos caminando y al cruzar Cailloma pudimos divisar a las amigas de éste señor.

Bancos y negocios de artesanías continuaban a lo largo de la avenida, cruzamos Rufino Torrico y justo al pasar por las puertas eléctricas del Hotel Crillón éstas se abrieron dejando ver el lobby lleno de gente muy bien vestida y con apariencia de ejecutivos. Llegamos a la avenida Tacna y los llamadores de pasajeros anunciaban asientos vacíos en los colectivos hacia el Callao. Nicolás un poco cansado me propuso terminar la caminata allí y enrumbar de vuelta al barrio. De pronto recordé que el tipo de la casa donde fuí a grabar cassettes me dijo que trabajaba a sólo unas cuadras de donde nos encontrábamos. Hice cambiar de parecer a Nicolás y caminamos una cuadra más.

Cruzamos el jirón Chancay y llegamos a la Universidad Villareal, entre vendedores de libros para universitarios pudimos encontrar algunos puestos de venta de discos, nos acercamos a mirar y por el tercer puesto que visitamos encontré al tipo de las grabaciones en su casa, no se acordaba de mí pero igual nos trató bien, nos recomendó un par de lugares de amigos suyos, el sitio era prácticamente un mercado callejero de discos.

Comenzamos Nicolás y yo a buscar material de nuestro interés, mirábamos entre los discos sin descuidar nuestras pertenencias ya que vimos pasar un par de sujetos con poca pinta de honestos detrás nuestro. Ni mi amigo ni yo estábamos tan interesados en vinilos, preguntamos por algún puesto de cassettes y nos señalaron hacia otra dirección. Estos puestos eran básicamente grandes planchas de triplay que fungían de mesas y en donde estaban todos los cassettes, la falta de color en las carátulas fotocopiadas hacía difícil identificarlas. Nicolás no tardó mucho en escoger, su elección fue el Catching up with Depeche Mode, ante la desconfianza por el módico precio del cassette Nicolás pidió poder escuchar el cassette a fin de cerciorarse que estaba bien grabado, mientras se ponía los audífonos cogí de la mesa el Once upon a time, una amiga me había recomendado a Siouxsie & The Banshees y me pareció una buena oportunidad de tener uno de sus álbumes, pregunté al encargado por el cassette y me dijo que era una recopilación de la banda, cuando ví de cerca la carátula pude leer que al lado del título decía The Singles.

Volteé la cabeza y pude ver a los mismos sujetos de minutos antes pasando de nuevo detrás nuestro y esta vez mirando fijamente las bolsas con las cosas que habíamos comprado en el jirón de La Unión. Le dije a Nicolás que era mejor irnos de ahí, pagamos por los cassettes sin siquiera probar el mío y emprendimos el retorno al barrio.

Siouxsie & The Banshees fue una buena recomendación por parte de mi amiga y esta recopilación sirvió de introducción para escuchar los demás discos de los ingleses años después. El cassette pirata fue parte de mi colección de cintas hasta que conseguí la version en CD a cuya carátula multicolor me costó mucho acostumbrarme después de tantos años de haber visto solo la versión fotocopiada en blanco y negro.

Chino.

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