
Ese año le tocó a mi promoción preparar diversos actos para ser presentados al resto del plantel en una sola función artística. Se me ocurrió la idea de que con algunos de mis compañeros podríamos armar una banda y quizás tocar algunas canciones en al auditorio como parte de la presentación. Convoqué entonces a los que decían tener la habilidad de tocar algún instrumento. Tomás tocaba la guitarra, Rafael también pero se ofreció a tocar el bajo, el cantante no podría ser otro que Johnny quien formaba parte del coro del colegio y nunca desperdiciaba la oportunidad de dejar oír su impostada voz, yo me haría cargo de la batería.
Nos juntamos en la casa de Tomás, yo llevé mi guitarra eléctrica que había ofrecido prestarle, Rafael cogió la guitarra acústica de Tomás como bajo y yo golpeaba unas cajas de cartón con mis baquetas como batería. Después de largos minutos de incesante ruido y alaridos nos dimos cuenta que nuestras habilidades musicales no alcanzaban para poder interpretar las canciones que habíamos elegido para hacer covers. Ninguno de nosotros tenía experiencia previa de tocar en una banda y esto quedó claro después de los primeros intentos por tocar un tema de principio a fin.
Frustrados dejamos los instrumentos de lado y nos sentamos a escuchar música. Yo pensaba en cómo decirle al coordinador del colegio que el número de la banda de rock tenía que ser eliminado de la actuación. El casete de Pateando Piedras de Los prisioneros sonaba en el equipo stereo de Tomás mientras seguíamos conversando muy decepcionados. Tomás empezó a seguir en su teclado electrónico las notas de Muevan Las Industrias, le pregunté si la podía tocar completa y me respondió que sí, Rafael saltó del sillón para decir que él también podía tocarla y a los pocos minutos los dos compartían el enorme teclado logrando tocar todas las partes de la canción. Johnny la empezó a cantar y nos dimos cuenta que fácilmente podríamos tocarla en la actuación. Al siguiente ensayo Rafael llevó su teclado y yo llevé mi Casio MT-70. El concepto clásico de una banda de rock, con guitarras y bajo, no nos dejó ver la posibilidad de tocar sólo con teclados, pero ahora esa era nuestra única opción.
Así quedaría conformado el grupo, 3 teclados y la batería, a Johnny le dejamos las partes más sencillas ya que tenía que cantar, Muevan Las Industrias quedó lista en ése segundo ensayo, Rafael llevó un casete con canciones de OMD y propuso que tocáramos Enola Gay, después de escuchar la canción varias veces mis tres amigos lograron tocarla completa. Para el tercer ensayo me aparecí con mi casete de Alphaville y unos cancioneros con las letras de Enola Gay y Big in Japan. Esos serían los temas que íbamos a tocar. Mientras mis amigos se mostraban entusiasmados por los avances en los ensayos yo me empecé a preocupar por haber estado ensayando sólo con unas cajas de cartón.
Para el día del ensayo final Johnny nos sorprendió con una noticia, ya no quería ser el vocalista y decía sentirse más cómodo tocando solamente el teclado, nos miramos los unos a los otros sin explicarnos cómo alguien que todo el tiempo cantaba haciendo gestos y poses de cantante desperdiciaba la oportunidad de hacerlo ahora sobre un escenario y con una banda de verdad. Ni Tomás ni Rafael se ofrecieron a hacerlo obligándome a tomar el puesto.
El día de la presentación fui al depósito de la banda de música del colegio para tomar prestado algunos instrumentos, una tarola, un bombo y algunos platillos serían todas las piezas de mi batería. Comenzó la actuación y mis amigos y yo esperábamos nuestro turno nerviosos a un lado del escenario, yo era el más preocupado, tenía que tocar y cantar sin previo ensayo. Terminado el acto que iba antes de nosotros se cerraron las cortinas lo que nos permitió instalar los instrumentos, un micro para cada teclado y otro para mi voz, tras la introducción de Gianina, quien fungía de presentadora, a lo que sería un número final sorpresa se abrieron las cortinas, estábamos todos listos menos Johnny, su teclado por alguna razón no encendía, pasaban los segundos y ya se oía el murmurar de los alumnos al ver a cuatro muchachos en el escenario sin hacer nada. El coordinador nos gritaba para que comenzáramos a tocar, Tomás le hizo una seña a Rafael indicándole que él tocaría las líneas de Johnny, volteó luego hacia mí y me dijo que podíamos empezar. La primera fue Muevan Las Industrias, un estruendoso gallo me salió en el primer coro poniéndome más nervioso aun, mientas trataba de mantener la coordinación para tocar y cantar a la vez dejé caer una de las baquetas, a duras penas pude continuar con el ritmo con una sola mano sin dejar de cantar, José que estaba muy cerca y que me había ayudado a mover la batería se metió al escenario casi gateando para alcanzarme la baqueta que estaba en el suelo. Terminada la primera canción se escucharon muchos gritos y aplausos.
Johnny, quien hasta ese momento sólo había estado haciendo playback, logró encender su teclado y con el dedo pulgar nos indicaba que estaba listo para tocar. Los aplausos y los gritos nos quitaron un poco el nerviosismo y con los tres teclados funcionando nos sentimos con más confianza para seguir tocando. Continuamos con Big in Japan que nos salió impecable, di las gracias a los aplausos para luego anunciar el último tema, Enola Gay. En el medio de la canción hay una parte en que sólo se escucha batería, un sólo teclado y percusión, improvisé allí una pequeña presentación a la banda nombrando uno a uno a mis compañeros cuyos nombres eran vitoreados después que eran mencionados. Luego de nombrar a Johnny como el último éste reaccionó rápidamente acercando su cabeza al micrófono sobre el parlante de su teclado para mencionar mi nombre, terminamos la canción y una gran ovación se dejó escuchar, se cerraron las cortinas y todos nuestros compañeros y compañeras se acercaron para felicitarnos. Nosotros habíamos mantenido lo de los ensayos en total secreto así que nuestra presentación fue una gran sorpresa inclusive para los miembros de mi promoción.
Esta fue la historia de mi primera banda, una banda de synth-pop sin nombre cuyo único concierto recuerdo con mucho cariño. Los detalles de la misma se mantienen en mi memoria más de 20 años después gracias a la grabación de consola que el sonidista del colegio hizo en un casete aquella tarde y que escuché repetidas veces hasta el cansancio. Lamentablemente esa grabación se perdió, hubiera sido el archivo de audio perfecto para éste post, en su lugar los dejo con el álbum debut de Alphaville, Forever Young de 1984 que contiene los clásicos de la banda: Big in Japan, Sounds Like A Melody y el tema que le da nombre al álbum y que curiosamente fue también el nombre de la banda antes de Alphaville.
Chino.
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