11 de julio de 2009

Slayer - Reign in Blood


Eran nuestros últimos años de secundaria y la gente de mi promoción trataba en lo posible de reunirse todos los sábados para pasar un buen momento juntos alejados de las regulaciones del colegio. Así caíamos en cuanta fiesta nos enterábamos que iba a ocurrir el fin de semana, pero si al acercarse el día viernes nadie sabía de alguna fiesta igual convencíamos a alguien de dar su casa para reunirnos.

Uno de esos sábados terminamos todos en la casa de mi amigo Coco, el vivía en Maranga, a pocos metros de la iglesia San Miguel Arcángel. Mientras algunos se encargaban de empezar la mezcla de bebidas alcohólicas de diversos tipos que la gente llevaba, otros tratábamos de hacer que la música sonara lo suficientemente alta para que poner a la gente a bailar. Lo único disponible era un toca casete y un equipo stereo tan antiguo que este todavía funcionaba a tubos, con los cables necesarios logramos adaptar la casetera al stereo usando este a manera de amplificador. Con la experiencia de muchas fiestas y adaptaciones colocamos un ventilador en la parte trasera del stereo para evitar un posible recalentamiento.

Generalmente en estas reuniones existía un acuerdo tácito de no llevar invitados para mantener el ambiente un poco privado y pasar el momento sólo entre los miembros de la promoción. El acuerdo era flexible para el anfitrión quien sí podía tener algunos invitados. La fiesta agarró ambiente, todos bailaban muy alegremente. Mi amigo Carlos me pidió hacerme cargo de la música para él poder ir a bailar. Mientras tomaba posición detrás del stereo y revisaba los casetes apilados frente a la casetera Coco me pasó la voz gritando para que pudiera oírlo. Dos de sus amigos de barrio habían llegado a la fiesta y los estaba presentado a la gente de la promo. Uno se llamaba Ricky, pero le decían Huevo, el otro se llamaba Italo, pero le decían Tato. Lo de Tato se podía fácilmente entender como un diminutivo de Italo, pero el apodo de Ricky tenía que ver más con su parecido a cierto personaje de Condorito.

Lo primero que me preguntaron fue qué tipo de música estaba poniendo, los invité a pasar a la improvisada cabina de DJ detrás del stereo para que vieran los casetes. Inmediatamente empezamos a hablar de música, Tato escuchaba de todo mientras Ricky decía escuchar más metal. Ambos aseguraban tener una gran colección de casetes, la mía en ese momento sobrepasaba los 300 casetes y coincidimos en que tendríamos que juntarnos en alguna ocasión para hacer un intercambio. Empezamos a nombrar algunos títulos de manera preliminar como para hacer una lista mental de lo que intercambiaríamos. Tato tenía muchas grabaciones piratas de grupos de rock que me interesaban y Ricky mencionó álbumes de metal muy interesantes. Confiado en el conocimiento musical de ambos los dejé poner la música por ratos mientras yo también iba a bailar. Tato trajo de la cocina una botella con un trago de color casi fosforescente el cual bebimos mientras seguíamos conversando de música, cambiando casetes y bailando. Quedamos en que al día siguiente yo pasaría a buscar a Coco para que me llevara a la casa de Ricky y Tato para lo del intercambio de casetes.

Todavía con los estragos de la resaca me aparecí en la casa de Coco aquél domingo por la tarde, fuimos a buscar primero a Tato pero este todavía seguía dormido, en la misma cuadra y a sólo un par de casas vivía Ricky. Nos sentamos en su carport y bajó de su cuarto cajas y cajas de casetes, la mayoría eran grabados pero estaban todos bien organizados, con los tracklists e información bien detallados en cada uno. Tenía grupos de heavy metal, black metal, y también de un género bastante nuevo llamado thrash metal. Ricky me mostraba orgulloso los casetes de algunos álbumes difíciles de conseguir por ese entonces. Fue en ese momento que sobresaltado me preguntó si había escuchado a Slayer, respondí que sí, que un casete con el Hell Awaits rondaba por mi salón de clases, y como si fuera su más preciada pieza de colección me mostró un casete con el Reign In Blood, dijo que era el nuevo álbum de Slayer, que acababa de salir y que un primo se lo había mandado desde los Estados Unidos. Al pedir referencias del disco Ricky dijo que si pude digerir la velocidad de el Ride the Lightning de Metallica él me aseguraba que me gustaría el Reign in Blood.

Saqué de mi bolsillo un casete en blanco y ahí mismo copiamos el Reign in Blood, le pedí a Ricky que grabara un lado del álbum en cada lado de mi casete así sobrara cinta. Para mi sorpresa todo el Reing in Blood entraba en un lado de 30 minutos, en el lado B grabamos los 7 primeros temas del Seven Churches de Possessed. Después de escuchar mi nuevo casete varias veces era claro que no había punto de comparación entre el lado A y el B. El disco de Possessed era bastante bueno pero el Reign in Blood era simplemente una obra maestra.

El siguiente archivo de audio contiene el tercer álbum de la banda americana de thrash metal Slayer, Reign in Blood. Editado en 1986 por Def Jam records se convirtió en el primer disco de la banda lanzado por una discográfica comercial. Producido por Rick Rubin es a él a quien se le atribuye ser responsable de haber catapultado a Slayer fuera del circuito underground al haber primero realizado un excelente trabajo de producción en el disco y luego al haber convencido a la banda de firmar con Def Jam records. El Reign in Blood colocó a Slayer entre las 4 bandas más representativas del thrash metal de los 80’s, junto a Metallica, Anthrax y Megadeth.

Chino.
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1 comments:

Chino Jarkor dijo...

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