11 de julio de 2009

Los Prisioneros en Acho



Mi siguiente visita al barrio de mi amigo Coco fue para buscar a Tato. Estaba muy interesado en algunas grabaciones que dijo tener en aquella fiesta donde lo conocí a él y a Ricky. Tato vivía en frente de la comisaría de Maranga.

Nos pusimos a conversar en la puerta de su casa, comentamos un poco sobre la fiesta en la casa de Coco y sobre cómo terminaron algunos de mis compañeros de salón aquella noche. Después nos pusimos a conversar de música. Tato escuchaba de todo, desde lo más comercial que pasaba la radio hasta rock subte. Empezamos a nombrar lo que teníamos cada uno en nuestras colecciones hasta que el otro mostrara interés en algún título en particular.

Yo recordaba bien las grabaciones que Tato me había mencionado en la fiesta y de frente pregunté por ellas. Eran grabaciones en vivo de bandas de rock en español que habían tocado en Lima. Subió a su cuarto y de allí bajó con algunos casetes en la mano, algunos sólo tenían el nombre del grupo escritos en el casete mismo, no tenían tracklist ni información alguna sobre el concierto donde fueron grabados.

Saqué varios casetes en blanco de mi canguro y le pedí que me copiara todas las grabaciones piratas que tenía, entre ellas, Los Violadores en Acho, los Hombres G en el Nacional, Soda Stereo en el Amauta y Los Prisioneros en Acho. Le pregunté si las había grabado de la radio ya que cuando las emisoras pasaban estas grabaciones se aseguraban de hacer hablar al DJ en medio de alguna canción o de tocar alguna cuña para evitar que estas transmisiones sean grabadas. Tato me aseguró que ninguna de sus grabaciones fue tomada de alguna transmisión. Según él, tenía un buen contacto entre la gente que trabajaba poniendo el sonido en este tipo de conciertos y sus grabaciones eran todas de consola y no tenían interrupciones. Tato procedió a darme detalles de cada grabación como para entusiasmarme más, como cuando Pil-trafa recibió una descarga eléctrica al tocar una torre de luces en el escenario y tuvieron que parar de tocar para atenderlo, de qué tan mal sonaban los Hombres G en vivo, de qué tan bien sonaba Soda Stereo en vivo y del tremendo show que dieron Los Prisioneros en Acho, quienes también tuvieron que interrumpir su presentación cuando Jorge Gonzales fue alcanzado por un proyectil lanzado desde el público.

Ansioso esperé por días la llamada de Tato para avisarme que mis copias estaban listas. Cuando por fin tuve los casetes en mi poder me pasé casi todo un sábado escuchándolos uno tras otro. Tato tenía razón, los Hombres G sonaban muy mal en vivo, los solos de guitarra eran desastrosos, el drum roll de tarola al comienzo de Venecia parecía de principiante, lo único que sonaba bien era la voz de Summers. Al parecer esto no era problema para los asistentes a dicho concierto quienes gritaban a rabiar ante cada hit de la banda.

La grabación de Soda Stereo en el Amauta fue hecha durante la gira del álbum Signos donde la banda muestra un sonido más maduro y esto se refleja en la ejecución en vivo de los temas. El incidente que Tato me contó sobre Pil-trafa no quedó registrado en la grabación del concierto de Los Violadores, lo que sí quedó fue una inédita versión del tema Aburrido divertido que aparecería luego en el disco Mercado Indio.

De todos los casetes que me grabó Tato el que más me gustó fue el de Los Prisioneros, por la actitud cuasi-punk en los discursos de Gonzales, por la crítica ácida en las improvisaciones contra el mainstream, porque Los Prisioneros ofrecían mucho más en concierto que en sus discos de estudio en comparación con las bandas antes mencionadas. Aquí sí quedó grabado el incidente en el que Jorge Gonzales es alcanzado por un proyectil en medio de la canción ¿Por qué los ricos? Desafortunadamente la grabación se corta justo cuando Gonzales estaba por enfrentar al agresor. De todos los casetes que me grabó Tato el de Los Prisioneros es el único que pude recuperar en digital.

El siguiente archivo de audio contiene la presentación de Los Prisioneros en el coliseo de Acho el 19 de setiembre de 1987.

Chino.
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Slayer - Reign in Blood


Eran nuestros últimos años de secundaria y la gente de mi promoción trataba en lo posible de reunirse todos los sábados para pasar un buen momento juntos alejados de las regulaciones del colegio. Así caíamos en cuanta fiesta nos enterábamos que iba a ocurrir el fin de semana, pero si al acercarse el día viernes nadie sabía de alguna fiesta igual convencíamos a alguien de dar su casa para reunirnos.

Uno de esos sábados terminamos todos en la casa de mi amigo Coco, el vivía en Maranga, a pocos metros de la iglesia San Miguel Arcángel. Mientras algunos se encargaban de empezar la mezcla de bebidas alcohólicas de diversos tipos que la gente llevaba, otros tratábamos de hacer que la música sonara lo suficientemente alta para que poner a la gente a bailar. Lo único disponible era un toca casete y un equipo stereo tan antiguo que este todavía funcionaba a tubos, con los cables necesarios logramos adaptar la casetera al stereo usando este a manera de amplificador. Con la experiencia de muchas fiestas y adaptaciones colocamos un ventilador en la parte trasera del stereo para evitar un posible recalentamiento.

Generalmente en estas reuniones existía un acuerdo tácito de no llevar invitados para mantener el ambiente un poco privado y pasar el momento sólo entre los miembros de la promoción. El acuerdo era flexible para el anfitrión quien sí podía tener algunos invitados. La fiesta agarró ambiente, todos bailaban muy alegremente. Mi amigo Carlos me pidió hacerme cargo de la música para él poder ir a bailar. Mientras tomaba posición detrás del stereo y revisaba los casetes apilados frente a la casetera Coco me pasó la voz gritando para que pudiera oírlo. Dos de sus amigos de barrio habían llegado a la fiesta y los estaba presentado a la gente de la promo. Uno se llamaba Ricky, pero le decían Huevo, el otro se llamaba Italo, pero le decían Tato. Lo de Tato se podía fácilmente entender como un diminutivo de Italo, pero el apodo de Ricky tenía que ver más con su parecido a cierto personaje de Condorito.

Lo primero que me preguntaron fue qué tipo de música estaba poniendo, los invité a pasar a la improvisada cabina de DJ detrás del stereo para que vieran los casetes. Inmediatamente empezamos a hablar de música, Tato escuchaba de todo mientras Ricky decía escuchar más metal. Ambos aseguraban tener una gran colección de casetes, la mía en ese momento sobrepasaba los 300 casetes y coincidimos en que tendríamos que juntarnos en alguna ocasión para hacer un intercambio. Empezamos a nombrar algunos títulos de manera preliminar como para hacer una lista mental de lo que intercambiaríamos. Tato tenía muchas grabaciones piratas de grupos de rock que me interesaban y Ricky mencionó álbumes de metal muy interesantes. Confiado en el conocimiento musical de ambos los dejé poner la música por ratos mientras yo también iba a bailar. Tato trajo de la cocina una botella con un trago de color casi fosforescente el cual bebimos mientras seguíamos conversando de música, cambiando casetes y bailando. Quedamos en que al día siguiente yo pasaría a buscar a Coco para que me llevara a la casa de Ricky y Tato para lo del intercambio de casetes.

Todavía con los estragos de la resaca me aparecí en la casa de Coco aquél domingo por la tarde, fuimos a buscar primero a Tato pero este todavía seguía dormido, en la misma cuadra y a sólo un par de casas vivía Ricky. Nos sentamos en su carport y bajó de su cuarto cajas y cajas de casetes, la mayoría eran grabados pero estaban todos bien organizados, con los tracklists e información bien detallados en cada uno. Tenía grupos de heavy metal, black metal, y también de un género bastante nuevo llamado thrash metal. Ricky me mostraba orgulloso los casetes de algunos álbumes difíciles de conseguir por ese entonces. Fue en ese momento que sobresaltado me preguntó si había escuchado a Slayer, respondí que sí, que un casete con el Hell Awaits rondaba por mi salón de clases, y como si fuera su más preciada pieza de colección me mostró un casete con el Reign In Blood, dijo que era el nuevo álbum de Slayer, que acababa de salir y que un primo se lo había mandado desde los Estados Unidos. Al pedir referencias del disco Ricky dijo que si pude digerir la velocidad de el Ride the Lightning de Metallica él me aseguraba que me gustaría el Reign in Blood.

Saqué de mi bolsillo un casete en blanco y ahí mismo copiamos el Reign in Blood, le pedí a Ricky que grabara un lado del álbum en cada lado de mi casete así sobrara cinta. Para mi sorpresa todo el Reing in Blood entraba en un lado de 30 minutos, en el lado B grabamos los 7 primeros temas del Seven Churches de Possessed. Después de escuchar mi nuevo casete varias veces era claro que no había punto de comparación entre el lado A y el B. El disco de Possessed era bastante bueno pero el Reign in Blood era simplemente una obra maestra.

El siguiente archivo de audio contiene el tercer álbum de la banda americana de thrash metal Slayer, Reign in Blood. Editado en 1986 por Def Jam records se convirtió en el primer disco de la banda lanzado por una discográfica comercial. Producido por Rick Rubin es a él a quien se le atribuye ser responsable de haber catapultado a Slayer fuera del circuito underground al haber primero realizado un excelente trabajo de producción en el disco y luego al haber convencido a la banda de firmar con Def Jam records. El Reign in Blood colocó a Slayer entre las 4 bandas más representativas del thrash metal de los 80’s, junto a Metallica, Anthrax y Megadeth.

Chino.
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5 de julio de 2009

Casey Kasem


Salí del aeropuerto Dulles de Washington DC pensando en la mejor manera de sobrellevar la manejada de dos horas hasta mi casa. El auto alquilado que manejaría hasta la ciudad donde vivo sólo contaba con un cd player y una radio. En estos tiempos de mp3 el cd player no me servía de nada, tampoco podía conectar mi ipod y no quedó más opción que encender la radio y escuchar lo que la FM tenía por ofrecer. Acostumbrado ya a la radio satelital me costó un poco volver a navegar por la frecuencia modulada. Una estación latina de DC tocaba salsa, una salsa muy light para mi gusto por el género, otra me puso hip-hop al más puro estilo de video de BET, muchas otras emisoras transmitían programas de corte político muy acorde con lo que se vive día a día en la capital de la nación americana. Por ser un Domingo por la mañana también pude escuchar a varios pastores de diversas iglesias dando fervientes sermones para sus feligreses oyentes.

Sin encontrar alguna estación que fuera de mi agrado estaba ya considerando la opción de apagar la radio y manejar en silencio por dos horas. Le di a la radio una oportunidad más y en la siguiente estación agarré el comienzo de Found out about you de los Gin Blossoms, tenía tiempo de no escuchar esa canción, de paso recordé que mi cd de New Miserable Experience nunca llegó a mi ipod y mientras cantaba con la canción traté de hacer una nota mental para en algún momento desenterrar mis cds de Gin Blossoms y pasarlos a mp3. Terminó la canción y la voz del DJ anunciaba el título del tema y los intérpretes, también dijo de qué año era y que la había tocado como una canción del recuerdo. Era una voz gruesa y grave, con una entonación bastante pausada con nada en común con los hiperactivos y estridentes DJ's de las otras estaciones. La voz dio pase a comerciales y un jingle anunciaba que el nombre del programa era el American Top 20 lo que me causó risa porque recordaba que cuando tenía como 14 o 15 años solía escuchar un programa en Telestereo 88 que se llamaba el American Top 40.

Al regresar de comerciales el DJ se presentó como Casey Kasem, para sorpresa mía el mismo DJ que escuché todos los Domingos por mucho tiempo presentar el ranking americano. Reconocí su voz pero esta no sonaba igual, sonaba un poco cansada y trajinada. Presentó el puesto 12, una tal Caroline Liar, no le presté atención a la canción y sin mover el dial, en sentido figurado ya que la radio cambia las estaciones de manera digital, esperé impaciente volver a escuchar a Casey. Cuando terminó la canción Casey anunciaba que esta era una transmisión especial ya que sería la última que él haría del American Top 20, luego de esto supe que no cambiaría de estación y más bien esperaba que la señal de esa radio continuara conmigo hasta el fin del programa.

El ranking continuó su cuenta regresiva con canciones de David Cook, Pink, Kelly Clarkson y The All-American Rejects. Luego Casey presentó la sección de Long distance dedication que recordé era infaltable en sus rankings dominicales y en la cual los oyentes le enviaban cartas con historias de amor, de anécdotas o de aprecio por seres queridos junto con el nombre de alguna canción que Casey tocaba al terminar de leer la carta. En esta ocasión él contó cómo se inició esta sección, fue a fines de los 70's en que su productor le mostró la primera carta que recibieron con una petición de dedicatoria y que leyeron al aire. A partir de ese momento no dejaron de complacer una petición cada Domingo llegando a recibir más de 3 mil pedidos por semana. El pedido que complacería en este su último programa estaba dedicado a él por un oyente que le daba las gracias por todos los años que Casey lo acompañó desde su programa en la radio y le dedicó el tema Thank you for being a friend de Andrew Gold que se escuchó como siempre al término de la carta.

Después Casey anunció otra pausa en el ranking para hacer un viaje al pasado y tocó Alone de Heart. Al finalizar la canción Casey indicó que esta había formado parte del ranking en 1987, más o menos cuando yo lo escuchaba, 22 años atrás, y me di cuenta por qué su voz no sonaba igual y su manera de hablar era más lenta, cogí el espejo retrovisor y lo apunté a mi rostro buscando también el efecto de aquellos 22 años en mí. El ranking seguía su curso y Casey me presentaba a Theory of a Madman y recordé cuantas bandas y artistas nuevos conocí gracias a él cuando lo escuchaba en la radio. Nickelback estaba en el puesto 2 con If today is your last day, antes de presentar el primer puesto recordó el tema que ocupó el mismo lugar en la primera semana del programa en 1970, título que no alcancé a escuchar porque la radio del carro empezó a perder la señal. El primer lugar lo ocupó Shinedown con la canción Second Chance. La transmisión se hacía más entrecortada y temí perderme el final del último programa. Me salí de la autopista y paré en una estación de gasolina sólo para escuchar los minutos finales. En su despedida Casey agradeció a sus oyentes y a toda la gente que trabajó con él en estos 39 años de programa para despedirse con la misma frase con la que despedía siempre sus programas. El jingle del American Top 20 cerró la transmisión.

Apagué la radio, regresé a la autopista y manejé hasta llegar a mi ciudad en silencio recordando todos los Domingos en que sin falta me sentaba religiosamente frente a la radio con un cuaderno cuadriculado donde tomaba registro del ranking que Casey presentaba y de cómo las canciones iban subiendo y bajando de posición semana a semana, de los muchos datos que obtuve acerca de rock de los 70's cuando él presentaba canciones antiguas fuera del ranking, de las diversas historias de la sección de dedicatorias y todo lo demás que este programa de radio y su gran DJ me brindaron durante mis años de escolar, ese programa de radio llegó a su fin esta semana y me sentí muy afortunado de haber escuchado la emisión final.

"Keep your feet on the ground and keep reaching for the stars"

Chino.